
Este viernes hemos terminado el campamento urbano con Down Coruña, y los hemos hecho con una sonrisa. Conocimos a chavales, a monitores y a algún que otro padre y madre... Vamos, que no ha habido un instante en el que estuviésemos solos. Este campamento ha durado 2 semanas, de 9 a 13:30 más o menos y ha sido sobre todo, muy dinámico.
La verdad es que hemos hecho de todo en estos días: hemos ido de caminata, hemos hecho camisetas, también hemos podido aprovechar un par de días para ir a la playa, hemos dibujado la Pantera Rosa, nos hemos ido de ruta por coruña para ver toda la feria medieval (donde Javi se compró una cartera chulísima sin monedero xDDDD). También hemos ido a practicar deportes de equipo a un patio de colegio, realizado llaveros de cuero y carteras de cómic, así como ir a hacer la compra con los chavales y preparar una comida común.
¿Y que qué tal la experiencia? Pues por lo general de maravilla. Los primeros días (más bien la primera semana) tal vez el equipo de monitores permaneció un poco más al margen de nosotros, poco cercanos y había un excesiva distancia entre la figura del monitor a la del voluntario, pero poco a poco fuimos merendándonos esas desigualdades hasta que al final hubo un buen rollo. En cuanto a los chavales, pues todos muy majos, aunque como es normal había alguno un poco cabroncete. Y en la organización del campamento era una mierda, era un campamento improvisado, sin embargo todos lo pasaron muy bien a pesar que lo que se iba a hacer parecía irse decidiendo sobre la marcha en todo momento.
Algo que no conocía de Down Coruña y que no me esperaba conociendo cómo son de rectas muchas organizaciones privadas, es su apertura. Mi hermana también iba a ir al campamento, y de hecho pensaba que iría porque la directiva son amigos de mis padres y porque si no no tenía dónde quedarse esos días porque mis padres curraban. Pero al llegar a el primer día, en el hall me llevé mi primera sorpresa. Allí había, mayoritariamente chicos y chicas down, pero también otros chavales con otras problemáticas, tanto discapacitados psíquicos como una niña sorda o dos niñas sin ningún tipo de trastornos. Esto es algo que me gustó bastante, y creo que es muy positivo. Ya no sólo que quien sea down no sólo se rodee de quien también lo s, sino que la asociación acoja a otros niños y niñas independientemente de su condición. Tener un campamento exclusivo para ellos supongo que acarrearía que se cerrasen un poco en sí mismos sus lazos y círculos cercanos. Del mismo modo, por la otra cara de la moneda, hay que quitarse el sombrero ante aquellos padres que aun teniendo hijos sin ninguna deficiencia los animan a que participen en actividades dentro del centro, haciendo así que este colectivo se pueda "permeabilizar", haciendo así que estos pocos niños que participan acivamente con la asociación tal ve dejen un poco más de lado la crueldad con la que se caracterizan estas edades.
Por otra parte, esta experiencia, aunque corta,me ha resultado muy provechosa. Como suele pasar con todo, una cosa es tener una idea de lo que va a ser el campamento y quiénes son los niños, y otra es la idea que te ronda cuando cierras la puerta tras de ti el último día. En un primer momento presupones que va a ser un campamento urbano dirigido a niños de distintas edades con Síndrome de Down, por lo que te creas en tu cabeza un extraño esquema que se sintetiza en el pensamiento "pobre chaval...". Según han pasado los días, me he dado cuenta de que la visión de "pobre niño deficiente" ha ido desapareciendo para dar paso a esa lección que tan insistentemente se empeña la vida en brindarnos y que tantas veces obviamos: cada persona, cada circunstancia, cada problema, cada familia... es un mundo distinto, y es por ello que en el momento que comienzas a conocer a alguno de ellos, sus inquietudes, sus deseos, o a qué se dedican sus familias, es entonces cuando sin darte apenas cuenta parece que sus rasgos de síndrome de down comienzan a desvanecerse y se comienzan a entrever vidas muy distintas que tal vez no se diferencian tanto de la mía como yo podría pensar en un principio. (Para quienes esten pensando ahora "Claro, tú también eres un poco Down" que se metan un dedo por el culoy den vueltas xD). Esta experiencia me ha servido para autoafirmarme y que se afiance el "todos, independientemente quiénes seamos, somos personas, y eso nos hace iguales", pues este campa no ha sido un campamento para niños down, ha sido un campamento para que unos niños, con un problema no más distinto que una disfunción coronaria o una hiperactividad, se divirtiesen como los chavales que son, con sus risas, sus momentos de estar salidos, sus enfados, sus reconciliaciones, sus pillerías...
Espero que cuando tenga otra semana libre y vayan a hacer alguna actividad de este tipo, poder al menos volver para participar de nuevo, porque la única pena que me quedó del campamento fue la de no haberme podido despedir de ellos.
Y puesto que mañana toca concierto de Mägo (aunque sentado por tener el pie jorobado), mato dos pájaros de un tiro, poniendo esta canción de este grupazo dedicada a todas aquellas personas que tienen Síndrome de Down
Voy buscando alguna voz en mí
que me ayude bien a discernir,
pues mi mente es un vestido que me queda mal.
¿Cual ha sido, dónde está el error
que me ha condenado al terror
de una mente en blanco y negro?
¿Dónde está mi lugar?
No soy como los demás,
yo sé pensar!!
Estoy sólo y tengo miedo.
Si me ves, bésame,
hazme un sitio entre tu piel,
que los rasgos de mi cara
no te impidan ver mi ser.
Sentirás que mi amor
tiene sed de que una voz
me susurre una caricia
o me regale una ilusión.
Dame mimos, dame tu calor,
te los devolveré en forma de flor,
recibirás por cien, multiplicado lo que me des.
Si me apartas, no me integraré.
Si me abandonas, yo me perderé.
El rechazo es mi condena.
¿Dónde está, mi libertad?
buscaré un futuro para mí.
Me va a costar!!
pero sin amor no puedo.
Y al final llegaré
donde me lleven los pies,
y si quieres conocerme,
no me observes, mírame.
¿Dónde estás, Libertad?
Mi celda es la soledad,
el silencio que no calla
es el vacío de tu voz.
Si me ves, bésame,
hazme un sitio entre tu piel,
que los rasgos de mi cara
no te impidan ver mi ser.
Sentirás que mi amor
tiene sed de que una voz
me susurre una caricia
o me regale una ilusión.