
Una vez terminado el curso, no tenemos ni tiempo para relajarnos: seguimos a tope.
En lo que llevamos de verano, mil y una cafradas han ido ocupando nuestro tiempo poco a poco hasta hacer de este verano un verano para no descansar.
Tras buscar piso como desesperados por Santiago, Javi y yo ya tenemos madriguera para el año que viene. Posteriormente, una semana agotadora en Ortigueira nos destrozó el organismo, de los piés (tajos, cortes...) a la cabeza (golpes, cubatas...). Esta pasada semana estuvimos presentes para cheirar algo en la denominada "Operación Sacho" de Vieiro, donde por un más que bien asalariado empleo (de 1€/hora) yonquis y mendigos se desviven para limpiar de malezas un terreno repleto de zarzas, ortigas y alguna que otra vívora, propiedad de Cáritas.
Ya ahora nos toca sumergirnos en una nueva proeza: monitores durante 10 días de un campamento con Down Coruña, donde empezaremos el lunes y no sabemos nada más que lo que vamos a hacer el primer día.
Espero que tras esta semana y media de sabediosloquepuedepasar, podamos hacer aunque sea una miniescursión biciclista por Galicia de un par de días, con las pelas neesarias sólo para comer, tienda de campaña y sin teléfono móvil.


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